La tarde se pasó volando como las curiosas cornejas que nos visitaron en nuestra ruta.
Después de brincar, meter los pies en los incesantes arroyuelos que recorren las laderas, atravesar el puente romano, escuchar historias de tejos centenarios y alucinar con el gneis de las rocas, volvimos al albergue a reponer fuerzas.
La cena es el momento de devolvernos a la calma. El cansancio del día se va acumulando y las caras ya no tienen el brillo de la mañana.
Volvemos a comer bien y a animarnos para realizar la actividad de esa noche: ASTRONOMÍA.
Nabil y Esther nos enseñan muchas curiosidades del universo y sus rincones.
Pues si la cena sirve para reponer fuerzas y terminar con una actividad preciosa antes de dormir. Disfrutad
ResponderEliminarReponiendo fuerza con la cena pasarlo bien
ResponderEliminarBuen provecho!!! Pasar buena noche
ResponderEliminarSin duda está experiencia que no la olvidarán nunca aprenden juegan y se divierten todos juntos que más se puede pedir
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